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Curso 35 de egresados deja su huella en la Escuela Militar de Suboficiales
Hasta la fecha, la Escuela Militar de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá ha formado 96 cursos de suboficiales, algunos por designios del destino han quedado grabados en la memoria histórica del Ejército Nacional, como es el caso del curso n.o 35.
Un curso que inició su formación militar en la alma mater de los suboficiales, cuando esta ya ocupaba su actual sede en el Fuerte Militar de Tolemaida, luego del terremoto que casi destruye la ciudad de Popayán en 1983. Época en la cual Colombia vivía una cruda etapa del conflicto interno.

Un conflicto que pidió por primera vez en la historia, una cuota de sangre a una escuela de formación militar, en este caso la Escuela Militar de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá. Una triste historia que se remonta a marzo de 1986 cuando una compañía de Dragoneantes de Infantería y otra de Ingenieros, recibieron la orden de apoyar en el control de las elecciones de alcaldes y gobernadores en el departamento del Valle del Cauca, convirtiéndose en el único curso en estar en combate siendo Dragoneantes.

Un día antes del ascenso a Cabos Segundos, primer grado inmediatamente superior al cual ascendían los suboficiales en aquella época, fueron llamados por la III Brigada para apoyar un cierre al Batallón América, que fue una columna liderada por el M-19 e integrada por seis movimientos guerrilleros de Colombia, Ecuador y Perú.

El sitio establecido para desarrollar la operación de cierre fue los Farallones de Cali, lugar donde los Dragoneantes ansiosos por salir de allí para recibir al día siguiente sus jinetas de Cabo segundo, debieron experimentar y observar de primera mano la crudeza de la guerra al enfrentar en combate por casi dos días al Batallón América.

Difíciles horas, en las cuales tuvieron que recordar las instrucciones sobre el combate de contraguerrillas. Allí, en los Farallones de Cali el curso n.o 35 entrego su cuota de sangre, 5 compañeros (cuatro infantes y un ingeniero) que al igual que el Sargento José Inocencio Chincá ofrendaron su vida por la patria muy jóvenes.

Los Dragoneantes que sobrevivieron al combate regresaron a la Escuela Militar de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá algunos con heridas en su cuerpo, el cansancio por las horas de combate y la tristeza en sus corazones por la muerte de sus compañeros.

En una pequeña ceremonia estos héroes de la patria recibieron sus jinetas de Cabo Segundo, porque la ceremonia especial de ascenso ya se había desarrollado en el campo de paradas de la Escuela, mientras ellos luchaban por la democracia en el Valle del Cauca.

Una experiencia que marco para siempre la vida de los integrantes del curso n.o 35, la cual les permitió unirse como hermanos y destacar como militares la excelencia del suboficial colombiano.

Tres décadas después estos suboficiales ya en uso de buen retiro regresaron a su alma mater para recordar las vivencias durante su época de formación y dejar en la Emsub no solo una huella de mármol para todas las futuras generaciones de suboficiales sino especialmente un homenaje para esos cinco héroes de la patria que dieron su vida antes de recibir las jinetas de suboficial.



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Fuerte Militar Tolemaida. Colombia